Causas y azares de la locura climática

Hablar de “desastres naturales” se relaciona con el  cambio climático.

Hablar de “desastres naturales” (inundaciones, avalanchas, desertificación de suelos, tsunamis, calentamiento global y reducción en la biodiversidad) generalmente se relaciona con el término de cambio climático, fenómeno que también se supone como “natural”. Sin embargo, esta afirmación contiene varios elementos a analizar.

La crisis ecológica y el cambio climático en efecto, tienen una dependencia directa por cuanto son las consecuencias de una misma causa: el modelo de producción y las fuentes de energía que éste utiliza. El uso desmedido de las fuentes de energía fósiles como carbón, gas y petróleo desde finales del siglo XIX han llevado a consecuencias nefastas como la alteración del clima, la agresión contra la biodiversidad y la contaminación de las fuentes de agua. 

La Convención de las Naciones Unidas define el cambio climático como: “un cambio en el clima, atribuible directa o indirectamente a la actividad humana, que altera la composición de la atmósfera mundial y que se suma a la variabilidad climática natural". (Naciones Unidas, 1992). No obstante, el término calentamiento global se confunde en varias ocasiones con cambio climático. Para la EPA calentamiento global se refiere “al aumento progresivo de la temperatura media del aire a escala planetaria, que puede alterar el patrón climático global”. (EPA, 2010). Es decir que el cambio climático es un macro fenómeno que manifiesta la vulnerabilidad de los ecosistemas y de las poblaciones al modificarse drásticamente los patrones de temperatura global. Si bien es cierto, el cambio climático en sí mismo es un fenómeno propio del Planeta, la implementación del modelo de desarrollo económico ha alterado el ritmo natural hasta producir los efectos indeseables que presenciamos actualmente.

CAMBIO CLIMÁTICO  Y MODELO PRODUCTIVO

Es innegable que el cambio climático se deriva de las prácticas humanas relacionadas con los procesos de consumo y producción. Es importante señalar que el consumo desmedido varía drásticamente entre países. Estudios han registrado que un ciudadano estadounidense consume quinientas veces más recursos naturales que un hindú. (Riechmann, 1996). Así mismo, tampoco es comparable el nivel de contaminación que provoca un individuo o comunidad, con el que genera una petrolera o una industria multinacional. Por tanto, el grado de responsabilidad frente a las consecuencias del modelo económico mundial implica esfuerzos importantes por parte de quienes generan en mayor escala la crisis planetaria.

En Colombia se refleja un panorama preocupante al igual que  en el resto del planeta. Al  ser el segundo país en megadiversidad del mundo (aporta más del 10% en biodiversidad), el aumento de la temperatura ha traído como consecuencia una afectación irreversible a los seis nevados, a tal punto que evidencia la desglaciación progresiva. Así mismo, de los 34 páramos que existen 22 de ellos están en inminente riesgo por actividades mineras y expansión de la frontera agropecuaria.

BOGOTÁ: EL REFLEJO DEL FENÓMENO MUNDIAL

En Bogotá, el cambio climático ha provocado efectos en los ecosistemas que es imprescindible aplicar medidas inmediatas para su recuperación. La ciudad como hábitat urbano, donde conviven una diversidad de organismos vivos ha sobrepasado su capacidad de albergue y las condiciones adecuadas para que dichas especies puedan reproducirse, habitar y prolongar su presencia.

Algunos ecosistemas como humedales urbanos, quebradas, ríos y bosques se han visto seriamente afectados por la acción de deforestación causada  por actividades de minería, canteras, escombreras ilegales, manejo inadecuado de residuos sólidos, expansión de la ciudad, asentamientos ilegales y floricultivos entre otros. Esta alteración de los hábitats nativos redunda en la afectación del clima y por ende produce un aumento de la temperatura creado en varios espacios por las denominadas islas de calor urbano. Es importante recordar que en Bogotá existe un déficit de más de un millón de árboles.

La destrucción y reducción de ecosistemas en Bogotá causará la vulnerabilidad del territorio. El cambio climático repercutirá en  la extinción de “especies endémicas (anfibios, musgos, mamíferos, reptiles y algunos géneros de plantas superiores) y migratorias (aves y mamíferos), especialmente en los bosques andinos y alto-andinos, humedales y pantanos de altiplano; bosques húmedos sub-andinos y andinos y matorrales xerofíticos andinos y alto-andinos” (IDEAM, 2014).

AFECTACIÓN AL SER HUMANO COMO CONSECUENCIA DEL CAMBIO CLIMÁTICO

Indiscutiblemente el ser humano como parte del sistema vivo de la Tierra también se ve afectado por la alteración del clima y sus consecuencias se traducen de manera directa en la salud, incendios forestales, inundaciones, remoción en masa y granizadas.

En Bogotá se registraron 183 casos de Enfermedades Respiratorias Agudas en marzo del 2014 en un periodo que coincide con altos nivel de precipitación. Así mismo, se presentaron 177 casos de dengue en enero del mismo año. (Observatorio de Salud Ambiental, 2014). Estos datos permiten inferir que la propagación de estas enfermedades se relacionan con periodos que evidencian una drástica variabilidad climática en la ciudad.

Otras cifras son los 50.000 damnificados en inundación del occidente de Bogotá como consecuencia de la creciente del Rio Bogotá en 2011, la inundación de la  Vía Suba-Cota, la Avenida Ciudad de Cali y Avenida Boyacá causando un gran traumatismo en la movilidad urbana en 2012. Los incendios forestales en los Cerros Orientales en agosto de 2014 evidencian en el contexto cercano los efectos del cambio climático.

En hechos recientes es relevante mencionar que 230 toneladas de granizo cayeron en el sur de Bogotá afectando los barrios la Fragua y Restrepo el 23 de marzo 2015. En ese mismo mes, 190 personas en San Cristóbal  fueron evacuadas de sus hogares a causa de remoción en masa. 

La ciudad siente en carne propia el fenómeno de la variabilidad climática y las acciones para mitigar sus consecuencias y la preparación para la adaptación parecen lejanas. Es una responsabilidad ciudadana asumir los cambios necesarios para abordar de manera integral  los factores asociados a este fenómeno.

No se deben ahorrar esfuerzos individuales y colectivos en este propósito, ya que la vida de planeta y sus pobladores está en riesgo inminente.

Fuentes consultadas

El Espectador. (2015). Gases de efecto invernadero en alza alcanzan nuevo récord mundial.

Recuperado en: http://www.elespectador.com/noticias/medio-ambiente/gases-de-efecto-invernadero-alza-alcanzan-nuevo-record-articulo-55943

EPA. (2010). Environmental Protection Agency. Climate change indicators in the United States. Recuperado en: 

http://www.epa.gov/climatechange/indicators/pdfs/Climate Indicators_full.pdf.

IDEAM. (2014). Vulnerabilidad de la región capital a los efectos del cambio climático.

Recuperado en: http://www.idiger.gov.co/documents/10179/275986/Policy+paper_05_Vulnerabilidad.pdf/cc1debda-15d9-4f4a-bc32-1e852fdf4399

Observatorio de Salud Ambiental. Recuperado en: http://biblioteca.saludcapital.gov.co/ambiental/index.shtml?s=l&id=310&v=l

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