Viernes, 20 Enero 2017 21:17

Donald Trump y sus medidas ‘anti’ ambientales

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Donald Trump y sus medidas ‘anti’ ambientales Ecoticias
ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM  20/01/2017
 
Donald Trump y sus medidas ‘anti’ ambientales 
 
“La existencia del Cambio Climático ya no es un tema de discusión, al menos dentro de la comunidad científica. Sin embargo, parece que los esfuerzos por combatir sus consecuencias, en un país “súper contaminante” como es EEUU, prácticamente desaparecerán si Trump se sale con la suya.” 
 
Primero el dinero 
 
Aparentemente al presidente electo, Donald Trump solo le preocupa el costo económico de combatir el Calentamiento Global, ya que piensa quitar la mayoría de los fondos destinados a ello por el anterior gobierno, alegando que el Cambio Climático es un fraude. De hecho, Trump se ha comprometido a poner fin a la participación estadounidense en el acuerdo climático de París, argumentando que la principal preocupación del gobierno estadounidense es la construcción de varios oleoductos, como el de Keystone XL Pipeline, así como la perforación, el fracking y el retorno al carbón, ya que considera estos proyectos como "una gran ganancia" para su pueblo. 
Lo que más desalienta de sus declaraciones es que en realidad la mayor parte de los beneficios de estos planes irá al bolsillo de las corporaciones y las élites estadounidenses, no al pueblo estadounidense. 
 
No hay un Cambio Climático 
 
El actual presidente de uno de los países más poderosos del mundo, históricamente ha tenido muy poca consideración por el Medio Ambiente. Trump se ha referido al Cambio Climático en términos tales como: mentira, engaño o “cuento chino”. En uno de sus numerosos tweets lo explicó muy claramente: "El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos, con el fin de hacer la fabricación en EEUU no competitiva". Y si bien luego ha matizado sus palabras, sigue empeñado en negar la realidad climática mundial. Dejando a un lado las excéntricas visiones de Trump, la gravedad del Cambio Climático global es tangible y palpable en todas partes del mundo, incluso dentro de las fronteras de los EEUU hay ciudades en grave peligro. 
 
El peligro acecha en los EEUU 
 
Un estudio realizado por Climate Central, que informa sobre el impacto del Cambio Climático, identificó 414 ciudades estadounidenses que se sumergirán en la oscuridad de la contaminación, sin importar qué acción climática se tome. Este devastador pronóstico incluye algunos de los centros de población más condensados de los Estados Unidos, como Miami y Nueva Orleans y advierte que Nueva York y otras grandes ciudades van en el mismo camino. Según el autor principal del estudio, Benjamin Strauss hay una gran cantidad de ciudades que podrían “salvarse” si se siguen las pautas actuales contra las emisiones, pero si el cambio, según amenaza Trump, es drástico se puede perder gran parte del patrimonio estadounidense y a las futuras generaciones solo les quedará caos y contaminación. 
 
De conspiraciones y mentiras 
 
Uno de los temas que más preocupa es que muchos medios de comunicación se alineado con Trump y están poniendo en tela de juicio la realidad, al punto de llegar a preguntarse: ¿si ha habido muertes de estadounidenses, por causa del Cambio Climático? Las cifras son escalofriantes, aunque muchos las ignoren: hablamos de más de doscientas mil personas que han fallecido en 2015 de forma prematura y solo en los EEUU, ya que por ejemplo la contaminación, afecta en forma directa (intoxicaciones o enfermedades causadas por las PM, por ejemplo) o indirectamente, agravando otros males prexistentes. Y estos números no incluyen los decesos que se han producido debido a condiciones climáticas intensificadas y anormales, directamente relacionadas con el Cambio Climático, como es el caso del congelamiento o los golpes de calor, que afectan a los sectores más vulnerables en cientos de ciudades en los EEUU. La Agencia de Protección Ambiental (EPA, por sus siglas en inglés) informó que, a partir de 2014, las emisiones de carbono de los Estados Unidos totalizaron la alarmante cifra de 6.870 millones de toneladas métricas de dióxido de carbono. La NASA contextualiza estos números, afirmando que: "un componente menor pero muy importante de la atmósfera, el dióxido de carbono se libera a través de procesos naturales como la respiración de los seres vivos y las erupciones volcánicas” Y agrega que: “el problema estriba en que las peores emisiones son generadas por las actividades humanas, como la deforestación y la quema de combustibles fósiles. Gracias a la acción antropogénica, la concentración atmosférica de CO2 ha aumentado en un tercio desde los comienzos de la Revolución Industrial". Desde que comenzó la campaña en pos de la Casa Blanca, muchos medios se han hecho eco de las alusiones de Trump a la existencia de conspiraciones climáticas, que tienen por único fin perjudicar a los EEUU y tras su victoria electoral, las cosas parecen ir a peor, ya que la máxima hoy es: “estás con Trump o estás en su contra”, no hay términos medios. 
 
Alerta nacional y mundial 
 
La candidata del partido verde de EEUU, Jill Stein ha dicho que: "el Fracking no debería ser parte de nuestro futuro. No sobreviviremos a nuestra adicción a los combustibles fósiles. Necesitamos una transición real a las energías renovables y limpias, a un 100% para 2030”. En cuanto a las propuestas de Trump advierte: "este plan acabará en un aumento del desempleo y la pobreza. Evitar la catástrofe climática, construir una economía sostenible y justa y reconocer la dignidad y los derechos humanos de todos en nuestra sociedad y en nuestro mundo es vital, porque el poder de crear un nuevo mundo no está en nuestras esperanzas, ni en nuestros sueños, está en nuestras manos". El tiempo se agota y esta mentalidad egoísta y corporativa basada en los combustibles fósiles, en la marginalidad de los extranjeros y el súper proteccionismo, no sólo pone en juego el bienestar de los estadounidenses, sino también el del mundo entero y es algo que padeceremos tanto nosotros, como las generaciones venideras. 
 
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  • Trump es peor que el Cambio Climático porque lo niega
    ENVIADO POR: ECOTICIAS.COM
     
    Trump es peor que el Cambio Climático porque lo niega 
     
     
    “Más allá de que Donald Trump haya sido elegido democráticamente por los estadounidenses para gobernarles, dado el liderazgo global de la nación, muchas de las decisiones que se tomen desde la Casa Blanca, pueden afectar al resto del mundo y eso genera una honda preocupación en varios aspectos, uno de ellos es el medioambiental.” 
     
    Hablamos de alguien que mientras estaba haciendo campaña declaró abiertamente que no cree en el Cambio Climático, que se retiraría del Acuerdo de la COP21 de París y que entiende que el carbón es una buena manera de crear puestos de trabajo. Las posturas de Trump sobre el clima y la energía recibieron escasa atención, básicamente porque apenas se molestó en articularlas y porque los medios de comunicación estaban más interesados en sus declaraciones “comprometedoras” con los latinos o las mujeres, que en otros temas más globales. 
     
    No cree en el Cambio Climático 
    Durante los tres debates televisivos a los candidatos no se les hizo ni una sola pregunta directa sobre lo que podría ser la cuestión más crucial de nuestro tiempo. Sin embargo, las opiniones del nuevo presidente sobre el Cambio Climático son claras, para cualquiera que se preocupe por buscarlas. En primer lugar, Trump sostiene que no cree que sea real y ha llamado al Cambio Climático “un engaño” perpetrado por y para los chinos, según él, con el único fin de hacer que los productos fabricados en EEUU no sean competitivos. 
     
    Trump más tarde rectificó sus dichos, calificando su reclamo como una "broma", aunque luego se ha referido al Cambio Climático como un engaño y un absurdo en varias ocasiones y le ha dedicado epítetos mucho más fuertes aún. Pero por si no quedaba clara su posición, en 2015 declaró ante la CNN: "No soy un gran creyente del Cambio Climático". 
     
    Más carbón y No al acuerdo de París 
    Más alarmantes aún son sus propuestas reales. En un discurso sobre la política energética pronunciado en Dakota del Norte, se comprometió a levantar las restricciones a las explotaciones energéticas, a poner a disposición de las empresas petroleras las tierras federales y a volver a abrir las minas de carbón en todo el país. Más adelante y en declaraciones a la NBC News fue muy claro al respecto: "Vamos a salvar la industria del carbón, créanme, vamos a salvarla”, poniendo énfasis únicamente en el aspecto económico del problema e ignorando por completo sus posibles consecuencias en cuanto a contaminación medioambiental. 
    Otra de las “genialidades” de Trump es la de "cancelar" el acuerdo de París, que hasta ahora se presentaba como la única opción y esperanza mundial, de abordar colectivamente el cambio climático y que ya fue ratificado por el presidente Obama. Esta promesa es tan ignorante como irresponsable, dado que ningún país tiene el poder de "cancelar" un acuerdo respaldado por más de 190 naciones. 
    No obstante, dada la preponderancia de los Estados Unidos y su posición como líder mundial, retirase del acuerdo de la COP21 podría repercutir negativamente de varias maneras. Simplemente con negarse a cumplirlo y adoptando políticas antitéticas a los compromisos a los que el país se había comprometido, ya se manifiesta como una negra nube cargada de problemas y que opacan las últimas conversaciones climáticas de la ONU, celebradas esta semana en Marruecos. Y al parecer eso es lo que pretende, ya que, en abril, Trump se comprometió a desmantelar la Agencia de Protección del Medio Ambiente y se burló abiertamente del "Departamento de Medio Ambiente" y de su injerencia negativa, según él, para la economía del país. 
     
    No a la financiación de las energías limpias 
    En las últimas semanas de su campaña, Trump redobló su retórica contra el Medio Ambiente mezclándolo con la desigualdad ciudadana. En octubre explicó que iba construir la nueva infraestructura de los centros urbanos quitando los fondos del programa de cambio climático y de las energías limpias del país. También prometió cancelar todo gasto que el gobierno de Obama estuviera “derrochando” en el Cambio Climático, incluyendo los pagos de la Deuda Climática que se están haciendo a las Naciones Unidas. Según las estimaciones de Trump, sus recortes de “presupuestos superfluos” le permitirían ahorrar un mínimo de 100 mil millones de dólares que entiende se deben destinar a reconstruir la infraestructura vital (sistemas de agua, carreteras, etc.) de las ciudades interiores de los Estados Unidos. Las previsiones de los analistas apuntan a que la única manera obvia de conseguir esa cantidad sería tirar de todo el gasto federal en investigación y desarrollo de energías limpias, junto con supresión de la financiación de programas climáticos y las ayudas internacionales. Eso significa que habría que olvidarse de los dineros que han impulsado el auge de la energía solar y ayudaron a cimentar la revolución del coche eléctrico y que cualquier investigación que bajo los auspicios del gobierno se encamina a lograr grandes avances en energía limpia, pudieran ser abandonadas. Es imposible estimar cuánto daño podría infligir el nuevo presidente de los EEUU a la atmósfera terrestre. Sólo podemos esperar que sus asesores y equipo de gobierno tengan una mentalidad menos estrecha y piensen no solo en la economía del país, sino en la salud, el equilibrio ecológico y los problemas derivados de la contaminación, del resto del mundo. 
     
    Fuente: medio ambiente
  • Casi 400 científicos atacan el negacionismo climático de Trump
    El magazine digital Miradas Múltiples publicó hace unos dias la siguiente nota acerca de la posición de Donald Trump sobre el Cambio Climático. Hoy ante la posibilidad de que triunfe en las próximas elecciones en EE.UU. publicamos la advertencia hecha por cerca de 400 científicos de todo el mundo. 
     
     
    Casi 400 científicos atacan el negacionismo climático de Trump  
    Por Javier Salas 
     
     
    El español Francisco Ayala, Stephen Hawking y 30 premios Nobel, entre los firmantes de la carta abierta
     
    "El cambio climático causado por los humanos no es una creencia, un engaño o una conspiración. Es una realidad física". La élite científica de EE UU ha decidido hacer frente a las intoxicaciones de Donald Trump, quien llegó a decir que el calentamiento global era un bulo inventado por los chinos. Y con esa frase arranca una carta abierta que han firmado 375 científicos de primer nivel reclamando al candidato republicano a la presidencia que se baje de esa burra y, a su vez, alertando de las terribles consecuencias que tendría votar a Trump para que ocupe el despacho oval con su actual programa.
     
    Trump quiere salir de los acuerdos de París porque supone que unos "burócratas extranjeros" controlen la energía de su país
     
    A los científicos, muchos de ellos especialistas en cuestiones medioambientales, les alarma la posibilidad de que Trump decidiera sacar a EE UU del acuerdo de París que promueve poner freno a las emisiones de gases. En la carta, firmada únicamente por miembros de laAcademia Nacional de Ciencias, destacan investigadores como el británico Stephen Hawking, el biólogo español Francisco Ayala y hasta treinta premios Nobel, como el mexicano Mario Molina.
     
    Los firmantes, que se autodenominan "Científicos responsables", aseguran que el sistema climático tiene puntos de inflexión cuyas consecuencias en el planeta duran muchos miles de años. "El sistema político también tiene puntos de inflexión. Las consecuencias de la exclusión voluntaria de la comunidad internacional serían graves y de larga duración, para el clima de nuestro planeta y para la credibilidad internacional de los EE UU", aseguran. Y advierten: "No nos podemos permitir cruzar ese punto de inflexión".
     
    Trump nunca ha considerado el cambio climático como un problema real. En 2012 tuiteó que se trataba de un bulo para perjudicar a la economía estadounidense (más tarde diría que bromeaba). Pero ya como candidato ha realizado varias afirmaciones que justifican los temores de estos científicos. En mayo aseguró que se proponía "cancelar el acuerdo sobre el clima de París y frenar todo el pago de dinero de los impuestos de EE UU a los programas de calentamiento global de ONU". Al Washington Post le dijo en marzo que no se creía el cambio climático, solo el del tiempo, y a Reuters que "como poco" renegociaría los acuerdos de París, recién ratificados por Barack Obama y su homólogo chino, Xi Jinping.
     
    Para los científicos, elegir a Trump con ese programa sería un punto de inflexión para el planeta que "no nos podemos permitir"
     
    Los 375 científicos lamentan que durante la campaña se haya afirmado que la Tierra no se está calentando o que el calentamiento se debe a causas puramente naturales fuera del control humano. "Tales alegaciones son incompatibles con la realidad", zanjan. "Nuestras huellas en el sistema climático son visibles en todas partes. Se observan en el calentamiento de los océanos, la superficie terrestre y la atmósfera inferior. Se identifican en el aumento del nivel del mar, los patrones de precipitación alterados, el retroceso del hielo marino en el Ártico, la acidificación del océano y muchos otros aspectos del sistema climático".
     
    Continúan recordando que en París los "líderes de más de 190 países reconocieron que el problema del cambio climático causado por los humanos es un peligro para los ciudadanos presentes y futuros de nuestro planeta" y que lo que allí se firmó fue un "pequeño pero histórico y vital primer paso". El acuerdo se considera esencial para frenar el aumento de las temperaturas del planeta, cuyas consecuencias podrían ser catastróficas. Para Trump, otorga a "burócratas extranjeros" un control inaceptable: "Sobre la cantidad de energía que utilizamos en nuestra tierra, en nuestro país. De ninguna manera".
     
    JAVIER SALAS
    22 SEP 2016 - 12:05 CEST EL PAIS
    Foto: Los planteamientos de Trump respecto del clima asustan a los especialistas. MIKE SEGAR
     
     
    http://elpais.com/elpais/2016/09/21/ciencia/1474466455_828451.html
     
    375 científicos advierten sobre la amenaza real, abrumadora e inminente del calentamiento global
     
     
     
     
    375 de los científicos más prominentes en la materia, incluyendo 30 premios Nobel,  advierten sobre la inacción política ante el calentamiento global en su pronunciamiento del 20 de septiembre 2016.
     
     
    El calentamiento global es consecuencia de la actividad humana. No es una creencia, ni una teoría; no es un fraude o una conspiración. Es una realidad física.  
     
    El consumo de combustibles fósiles motorizó la revolución industrial. Pero también provocó aumentos en la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera, provocando cambios significativos en el clima del planeta.
     
    Las huellas del calentamiento global son visibles por todas partes: aumenta el nivel del mar, se calientan los océanos, se calienta la atmósfera y la superficie terrestre, se derriten las capas de hielo en el Ártico, en la Antártida, en los glaciares; se alteran los patrones de las lluvias, se acidifican los océanos, se propagan enfermedades, se extinguen especies, se amenaza el suministro de agua y alimentos a la población mundial.
     
    El cambio climático provocado por la actividad humana no es algo alejado de nuestras experiencias diarias, afectando sólo lugares remotos. Es algo presente, aquí y ahora, en nuestro país, en nuestras comunidades. Es posiblemente la mayor amenaza actual para la humanidad, erosionando nuestra habilidad para construir un mejor futuro.
     
    La ciencia del calentamiento global es conocida desde hace más de un siglo. Las evidencias, cada vez más fuertes, claras y contundentes, condujeron a todos los gobiernos del mundo a suscribir el Acuerdo de París en diciembre 2015. Participaron todos los países, a pesar de sus pronunciadas diferencias en sistemas de gobierno, en intereses nacionales, en responsabilidad por las emisiones acumuladas, en vulnerabilidad ante las crecientes consecuencias de los cambios climáticos en gestación. Los líderes de 193 países reconocieron que el calentamiento global es una amenaza real para las generaciones presentes y futuras de todo el planeta.
     
    Las evidencias son incuestionables. Ningún científico con reputación las disputa. Es simplemente la verdad.
     
    Sin embargo, a pesar del Acuerdo de París, corremos el riesgo de cruzar puntos sin retorno, como alteraciones en la circulación oceánica, la pérdida de enormes masas de hielo y la extinción de especies. Tales riesgos provocarían modificaciones dramáticas durante miles de años. No debemos asumir los riesgos de cruzar estos límites.
     
    En la campaña presidencial de los Estados Unidos se vociferan dudas sobre el calentamiento global, o se insinúa que es sólo un proceso natural, o se afirma que el calentamiento global es un fraude. Estos señalamientos son falsos.
     
    No son señalamientos nuevos. Se presentan en cada elección. Para el partido republicano es una condición electoral. Es realmente lamentable que el partido de Abraham Lincoln, el presidente que inició la Academia Nacional de las Ciencias, sea ahora cuestionado por la Academia Nacional de las Ciencias de hoy. Es igualmente lamentable que el partido de Richard Nixon, quien estableció la Agencia de Protección Ambiental, trate ahora de eliminarla. Más lamentable aún es que el partido que presume promover una visión fiscalmente conservadora, con su insostenible posición sobre el calentamiento global provoque costos económicos y sociales muchos más altos para todos los ciudadanos.
     
    Los científicos hemos advertido por décadas sobre los peligros del calentamiento global para todo el mundo. Vemos como tales predicciones se han venido corroborando. Ya no hay científicos de reputación en desacuerdo sobre los factores fundamentales que modifican el clima.
     
    A pesar de este progreso, no faltan quienes pretendan conducirnos al pasado, quienes se ciegan ante las contundentes evidencias científicas. Para aquellos ciudadanos que voten por políticos que niegan la ciencia, que arremeten contra los científicos en lugar de arremeter contra las causas del calentamiento global, su legado será el calentamiento global que pudieron haber contribuido a evitar.
    ¿Cómo serán las conversaciones con sus hijos?
     
    Firmado por:
    Benjamin D. Santer, Member, National Academy of Sciences^
    Kerry A. Emanuel, Massachusetts Institute of Technology^
    George B. Field, Harvard University^
    Ray Weymann, Carnegie Institution for Science Emeritus^
    Peter C. Agre, Johns Hopkina Malaria Research Institute
    Bruce Alberts, University of California San Francisco
    Thomas D. Albright, The Salk institute for Biological Studies
    Richard M. Amasino, University of Wisconsin-Madison
    Jim Anderson, Harvard University
    Phillip W. Anderson, Princeton University
    Roger Angel, University of Arizona
    Luc E. Anselin, University of Chicago
    Fred Anson, California Institute of Technology
    David Arnett, Univerity of Arizona
    Mary T. Kalin Arroyo, University of Chile
    Greg Asner, Carnegie Institution for Science
    Sir Michael Atiyah, University of Edinburgh
    Tanya M. Atwater, University of California Santa Barbara
    Francisco J. Ayala, University of California Irvine
    George Backus, University of California San Diego
    Neta Bahcall, Princeton University
    Steven Balbus, University of Oxford
    David Baltimore, California Institute of Technology
    Allen Bard, University of Texas
    Sir David Baulcombe, University of Cambridge
    Adriaan Bax, Member, National Academy of Sciences
    Barry J. Beaty, Colorado State University
    Michael Bender, Princeton University
    Charles L. Bennett, Johns Hopkins University
    Michael V.L. Bennett, Albert Einstein College of Medicine
    Jeffrey L. Bennetzen, University of Georgia
    John Bercaw, California Institute of Technology
    May R. Berenbaum, University of Illinois at Urbana-Champaign
    Howard Berg, Harvard University
    Robert Bergman, University of California Berkeley
    Jacques E. Blamont, Centre National d' Etudes Spatiales
    Roger Blandford, Stanford University
    Michael R Botchan, University of California Berkeley
    Ed A. Boyle, Massachusetts Institute of Technology
    Daniel Branton, Member, National Academy of Sciences
    Winslow Briggs, Carnegie Institution for Science
    Steven P. Briggs, University of California San Diego
    Wallace Broecker, Columbia University
    Axel T. Brunger, Stanford University
    Douglas W. Burbank, University of California Santa Barbara
    E. Margaret Burbidge, University of California San Diego Emerita
    John Cairns, Virginia Polytechnic Institute and State University
    Mark A. Cane, Columbia University
    Claude Canizares, Massachusetts Institute of Technology
    Marian Carlson, Columbia University
    John Carlson, Yale University
    Stephen Carpenter, University of Wisconsin-Madison
    Sean B. Carroll, University of Wisconsin-Madison
    Emily A. Carter, Princeton University
    Katherine Cashman, University of Bristol
    Juan Carlos Castilla, Pontificia Universidad Católica de Chile
    Anny Cazenave, Centre National d'Etudes Spatiales
    Thure E. Cerling, University of Utah
    Sylvia T. Ceyer, Massachusetts Institute of Technology
    Martin Chalfie, Columbia University
    F. Stuart Chapin, University of Alaska
    Roger Chevalier, University of Virginia
    Steven Chu, Stanford University
    Ralph Cicerone, Professor Emeritus, University of California
    David E. Clapham, Harvard Medical School
    George Clark, Massachusetts Institute of Technology
    Michael T. Clegg, University of California Irvine
    Claude Cohen-Tannoudji, Laboratoire Kastler Brossel
    Jonathan J. Cole, Cary Institute of Ecosystem Studies
    Rita R. Colwell, University of Maryland
    Karen S. Cook, Stanford University
    Richard M. Cowling, Nelson Mandela Metropolitan University
    James Cronin, University of Chicago
    Paul J. Crutzen, Max Planck Institute for Chemistry
    Roy Curtiss III, University of Florida
    Gretchen Daily, Stanford University
    G. Brent Dalrymple, Oregon State University
    Sir Partha Dasgupta, University of Cambridge
    Earl W. Davie, University of Washington
    Russ E. Davis, University of California San Diego
    Marc Davis, University of California Berkeley
    Ruth DeFries, Columbia University
    Edward F. DeLong, University of Hawaii Manoa
    David L. Denlinger, Ohio State University
    George Denton, University of Maine
    Donald DePaolo, Univerity of California Berkeley
    Bob Dickinson, University of Texas
    Rodolfo Dirzo, Stanford University
    Michael J. Donoghue, Yale University
    Russell F. Doolittle, University of California San Diego
    Dennis A. Dougherty, California Institute of Technology
    John E. Dowling, Harvard University
    Bruce Draine, Princeton University
    Alan Dressler, Carnegie Institution for Science
    Thomas Dunne, University of California Santa Barbara
    Joseph R. Ecker, Member, National Academy of Sciences
    R. Lawrence Edwards, University of Minnesota
    Paul Ehrlich, Stanford University
    John M. Eiler, California Institute of Technology
    David Eisenberg, University of California Los Angeles
    Richard Eisenberg, University of Rochester
    W. Gary Ernst, Stanford University
    Mark Estelle, University of California San Diego
    James A. Estes, University of California Santa Cruz
    Paul Falkowski, Rutgers University
    Nina V. Fedoroff, Pennsylvania State University Emerita
    Juli Feigon, University of California Los Angeles
    Joseph Felsenstein, University of Washington
    Alex Filippenko, University of California Berkeley
    Gerald D. Fischbach, Simons Foundation, Chief Scientist
    Edmond H. Fischer, University of Washington
    Donald Forsyth, Brown University
    Stewart Fotheringham, Arizona State University
    Wendy Freedman, University of Chicago
    Katherine H. Freeman, Pennsylvania State University
    Perry Allen Frey, University of Wisconsin-Madison
    Margaret T. Fuller, Stanford University
    Douglas J. Futuyma, Stony Brook University
    Fred H. Gage, Salk Institute for Biological Research
    Chris Garrett, University of Victoria
    Neil Gehrels, Member, National Academy of Sciences
    Reinhard Genzel, Max-Planck-Institut für Extraterrestrische Physik
    Howard Georgi, Harvard University
    Charles Gilbert, The Rockefeller University
    Sheldon Glashow, Boston University
    Roy Glauber, Harvard University
    Alexander N. Glazer, University of California Berkeley
    Peter H. Gleick, Pacific Institute
    Stephen P. Goff, Columbia University
    Robert B. Goldberg, University of California Los Angeles
    Peter Goldreich, Institute for Advanced Study, Princeton
    Michael Goodchild, University of California Santa Barbara
    Richard Goody, Harvard University
    Fred Gould, North Carolina State University
    Harry Gray, California Institute of Technology
    Paul Greengard, Rockefeller University
    Diane E. Griffin, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health
    David Gross, University of California Santa Barbara
    Charles G. Gross, Princeton University
    Carol A. Gross, University of California San Francisco
    Timothy Grove, Massachusetts Institute of Technology
    Robert H. Grubbs, California Institute of Technology
    Jim Gunn, Princeton University
    Sarah Hake, Agricultural Research Service
    Alexander Halliday, University of Oxford
    Jim Hansen, Columbia University
    Susan Hanson, Clark University
    Stanley Hart, Woods Hole Oceanographic Institution
    Daniel L. Hartl, Harvard University
    Dennis Hartmann, University of Washington
    Robert Haselkorn, The University of Chicago
    Alan Hastings, University of California Davis
    Robert M. Hauser, University of Wisconsin-Madison
    Stephen Hawking, Cambridge University
    Wick C. Haxton, Univerity of California Berkeley
    John Hayes, Woods Hole Oceanographic Institution
    Martha P. Haynes, Cornell University
    Timothy Heckman, Johns Hopkins University
    Carl Heiles, University of California Berkeley
    Lars Hernquist, Harvard University
    Dudley Herschbach, Harvard University
    John G. Hildebrand, University of Arizona
    David M. Hillis, University of Texas
    Sarah Hobbie, University of Minnesota
    Bert Hoelldobler, Arizona State University
    Paul F. Hoffman, University of Victoria
    Albrecht W. Hofmann, Max Planck Institute for Chemistry
    Sir Brian Hoskins, Imperial College London & University of Reading
    Andre T. Jagendorf, Cornell University
    Daniel H. Janzen, University of Pennsylvania
    J.R. Jokipii, University of Arizona
    Tom Jordan, University of Southern California
    Jean Jouzel, Laboratoire des Sciences du Climate et de l'Environnement
    William A. Jury, University of California Riverside
    H. Ronald Kaback, University of California Los Angeles
    Thomas Kailath, Stanford University
    Peter M. Kareiva, University of California Los Angeles
    David Karl, University of Hawaii
    Harvey Karten, Professor Emeritus, University of California San Diego
    Guinevere Kauffmann, Max Planck Institute for Astrophysics
    Steve A. Kay, University of Southern California
    Paul Kay, International Computer Science Institute
    Peter Kelemen, Columbia University
    Kenneth Kellermann, National Radio Astronomy Observatory
    Donald Kennedy, Stanford University
    Charles Kennel, University of California San Diego
    Robert C. Kennicutt, Cambridge University
    Wolfgang Ketterle, Massachusetts Institute of Technology
    Margaret Kidwell, University of Arizona
    Susan W. Kieffer, University of Illinois at Urbana-Champaign
    Peter S. Kim, Stanford University
    Patrick V. Kirch, University of California Berkeley
    Margaret Kivelson, University of California Los Angeles
    Daniel Kleppner, Massachusetts Institute of Technology
    Catherine L. Kling, Iowa State University
    Judith P. Klinman, University of California Berkeley
    Eric I. Knudsen, Stanford University School of Medicine
    Brian Koblika, Stanford University School of Medicine
    M.A.R. Koehl, Univerity of California Berkeley
    David Kohlstedt, University of Minnesota
    Sir Hans Kornberg, Boston University
    John Krebs, University of Oxford
    Shrinivas Kulkarni, California Institute of Technology
    J. Clark Lagarias, University of California Davis
    Kurt Lambeck, Australian National University
    Eric Lambin, Stanford University
    Arthur Landy, Brown University
    Charles H. Langmuir, Harvard University
    Brian A. Larkins, University of Nebraska, Lincoln
    John H. Law, University of Arizona Emeritus
    Sir John Lawton, Former Chief Executive, UK Natural Environment Research Council
    Yuan Lee, Academica Sinica Taiwan
    Richard E. Lenski, Michigan State University
    Simon Levin, Princeton University
    Michael Levitt, Stanford University School of Medicine
    Gene E. Likens, Cary Institute of Ecosystem Studies
    Laszlo Lorand, Feinberg Medical School Northwestern University Emeritus
    C. Owen Lovejoy, Kent State University
    Jane Lubchenco, Oregon State University
    Jonathan I. Lunine, Cornell University
    Michael Lynch, Indiana University
    Akin Mabogunje, Foundation for Development and Environmental Initiatives
    Trudy Mackay, North Carolina State University
    Anthony P. Mahowald, University of Chicago
    Syukuro Manabe, Princeton University
    Joyce Marcus, University of Michigan
    Rudolph A. Marcus, California Institute of Technology
    Douglas S. Massey, Princeton University
    Pamela A. Matson, Stanford University
    Rowena G. Matthews, University of Michigan Emerita
    Michel G. Mayor, University of Geneva
    Bonnie J. McCay, Rutgers University
    Richard McCray, University of Colorado
    Bruce S. McEwen, Rockefeller University
    Fred McLafferty, Cornell University
    Jim McWilliams, University of California Los Angeles
    Jerrold Meinwald, Cornell University
    Jerry M. Melillo, Marine Biological Laboratory, Woods Hole
    Henry J. Melosh, Purdue University
    Sabeeha Merchant, University of California Los Angeles
    Joachim Messing, Rutgers University
    Mario Molina, University of California San Diego
    Harold Mooney, Stanford University
    Peter B. Moore, Yale University
    James M. Moran, Member, National Academy of Sciences
    Nancy Moran, University of Texas
    M. Granger Morgan, Carnegie Mellon University
    Ellen S. Mosley-Thompson, Ohio State University
    Walter Munk, University of California San Diego
    Royce Murray, Univeristy of North Carolina
    Sidney Nagel, University of Chicago
    Ramesh Narayan, Harvard University
    Jeremy Nathans, Johns Hopkins University School of Medicine
    Eugene W. Nester, University of Washington
    William T. Newsome, Stanford University
    Richard P. Novick, New York University School of Medicine
    Paul E. Olsen, Columbia University
    Peter Olson, Johns Hopkins University
    Neil D. Opdyke, University of Florida
    Jeremiah Ostriker, Columbia University
    Sarah Otto, University of British Columbia
    Sir Ronald Oxburgh, Cambridge University
    Stephen Pacala, Member, National Academy of Sciences
    Norman R. Pace, University of Colorado
    Richard D. Palmiter, University of Washington School of Medicine
    Stephen Palumbi, Stanford University
    Joseph Pedlosky, Woods Hole Oceanographic Institution
    Jim Peebles, Princeton University
    Gordon Pettengill, Massachusetts Institute of Technology
    S. George Philander, Princeton University
    William Phillips, Member, National Academy of Sciences
    Dolores R. Piperno, Member, National Academy of Sciences
    Terry Plank, Columbia University
    William H. Press, University of Texas
    Frank Press, Member, National Academy of Sciences
    George W. Preston, Carnegie Institution for Science
    Peter H. Raven, Missouri Botanical Garden
    Maureen E. Raymo, Columbia University
    Martin Rees, Cambridge University
    Peter Rhines, University of Washington
    Frank Richter, University of Chicago
    Robert E. Ricklefs, University of Missouri
    Lynn M. Riddiford, University of Washington
    George Rieke, University of Arizona
    Marcia Rieke, University of Arizona
    Adam Riess, Johns Hopkins University
    Morton Roberts, National Radio Astronomy Observatory
    Gene E. Robinson, University of Illinois at Urbana-Champaign
    A. Kimball Romney, University of California Irvine
    Michael Rosbash, Brandeis University
    Mal Ruderman, Columbia University
    Roberta L. Rudnick, University of California Santa Barbara
    Gary Ruvkun, Massachusetts General Hospital
    Roald Sagdeev, University of Maryland
    Pedro A. Sanchez, Columbia University
    David Sandwell, University of California San Diego
    Joshua R. Sanes, Harvard University
    Daniel L. Schacter, Harvard University
    Paul Schechter, Massachusetts Institute of Technology
    Randy W. Schekman, University of California Berkeley
    Hans Joachim Schellnhuber, Potsdam Institute for Climate Impact Research
    David W. Schindler, University of Alberta
    Bill Schlesinger, Cary Institute of Ecosystem Studies
    Johanna Schmitt, University of California Davis
    Robert J. Scholes, University of the Witswatersrand
    Julian Schroeder, University of California San Diego
    Gerald Schubert, Universty of California Los Angeles
    Matthew P. Scott, President, Carnegie Institution for Science
    Sara Seager, Massachusetts Institute of Technology
    Ronald R. Sederoff, North Carolina State University
    Jeff Severinghaus, University of California San Diego
    Irwin Shapiro, Harvard University
    Carla J. Shatz, Stanford University
    Peter Shearer, University of California San Diego
    Frank Shu, University of California San Diego
    Kerry Sieh, Nanyang Technological University
    James Simons, Chairman, Simons Foundation
    Norman H. Sleep, Stanford University
    Susan Solomon, Massachusetts Institute of Technology
    Pamela S. Soltis, University of Florida
    Alfred Sommer, Johns Hopkins Bloomberg School of Public Health
    David Spergel, Princeton University
    Nicholas C. Spitzer, University of California San Diego
    Charles Steidel, California Institute of Technology
    Thomas A. Steitz, Yale University
    Edward Stolper, California Institute of Technology
    Howard A. Stone, Princeton University
    Joan E. Strassmann, Washington University, St. Louis
    Timothy Swager, Massachusetts Institute of Technology
    Lynn R. Sykes, Columbia University Emeritus
    Harvey Tananbaum, Member, National Academy of Sciences
    Joseph Taylor, Princeton University
    Saul A. Teukolsky, Cornell University
    David Hurst Thomas, American Museum of Natural History
    Lonnie Thompson, Ohio State University
    Kip Thorne, Member, National Academy of Sciences
    James M. Tiedje, Michigan State University
    Alar Toomre, Massachusetts Institute of technology
    Scott Tremaine, Institute for Advanced Study
    Susan Trumbore, Max Planck Institute for Biogeochemistry
    James Tumlinson, Pennsylvania State University
    Monica G. Turner, University of Wisconsin-Madison
    Anthony Tyson, University of California Davis
    Joan Selverstone, Valentine University of California Los Angeles
    James L. Van Etten, University of Nebraska
    Martha Vaughan, Member, National Academy of Sciences
    Inder Verma, The Salk institute for Biological Studies
    George Veronis, Yale University
    Peter H. von Hippel, University of Oregon
    Gerhard Wagner, Harvard Medical School
    David B. Wake, University of California Berkeley
    David Walker, Columbia University
    John M. Wallace, University of Washington
    E. Bruce Watson, Member, National Academy of Sciences
    Steven Weinberg, University of Texas
    Rainer Weiss, Massachusetts Institute of Technology
    William J. Welch, University of California Berkeley
    Mary Jane West-Eberhard, Smithsonian Tropical Research Institute Emerita
    Simon D.M. White, Max Planck Institute for Astrophysics
    Torsten N. Wiesel, President Emeritus, The Rockefeller University
    Edward O. Wilson, Harvard University
    Robert W. Wilson, Member, National Academy of Sciences
    David Wineland, Member, National Academy of Sciences
    Steven Wofsy, Harvard University
    Julian Wolpert, Princeton University
    John Wood, Member, National Academy of Sciences
    George M. Woodwell, Woods Hole Research Center
    Stanford E. Woosley, University of California Santa Cruz
    Carl Wunsch, Massachusetts Institute of Technology
    Keith Yamamoto, University of California San Francisco
    Martin Yanofsky, University of California San Diego
    Tilahun Yilma, University of California Davis
    William Young, University of California San Diego
    Mary Lou Zoback, Stanford University
    Maria T. Zuber, Massachusetts Institute of Technology
     
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