Miércoles, 08 Febrero 2017 18:57

!No más olé¡

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Gran demostración de madurez y coherencia ha dado el movimiento antitaurino colombiano estas semanas. Se puso a la cabeza de la indignación que causó en la ciudadanía la reapertura de la Plaza de Santamaría, luego de cuatro años de cierre, para la realización del grotesco espectáculo llamado “la fiesta brava”. Además de esa afrenta, ya de por sí grave, tuvieron que soportar que les endilgaran la responsabilidad de haber agredido a quienes ingresaban a la Plaza el día de la primera corrida de esta temporada.

Agresiones que, dicho sea de paso, parecieron orientadas a justificar los desmedidos operativos que se vienen presentando los fines de semana siguientes en los que se cierran vías principales, restaurantes, cines, museos y todo tipo de establecimientos so pretexto de evitar desmanes, pero que han terminado convirtiéndose en otra fuente de indignación de la ciudadanía que ve como para un exiguo numero de entusiastas de la salvajada se movilizan miles de efectivos de policía que bien pudieran estar cumpliendo labores mas acordes con las necesidades de una ciudad con serios problemas de seguridad .

Han recibido también la andanada de algunos ilustres taurófilos que quieren hacer ver a los animalistas como una recua de energúmenos incapaces de comprender sus refinadas tradiciones. Pretenden convertir argumentaciones científicas de múltiples disciplinas en un lloriqueo romanticón a favor las otras especies con las que compartimos este planeta. Sin sonrojarse, sostienen que “los animales no tiene derechos porque no tiene deberes…”, es decir que los derechos son algo reservado para los humanos, las otras especies no clasifican en su mundo deplorablemente antropocéntrico.

Y rematan los asedios de esta temporada con la afirmación más absurda: los antitaurinos no saben que quieren. [1]

En medio de estos infundios las organizaciones animalistas han mantenido su presencia en todos los escenarios, en las calles, en las redes sociales, en los medios. En cada uno de ellos han demostrado gran altura argumentativa y mucha seriedad en sus propuestas, manteniendo un espíritu constructivo y propositivo, logrando, por ejemplo, concertar con el Ministerio de Gobierno un proyecto de Ley que encara la abolición de los espectáculos en que se maltraten animales en cualquier escenario del territorio nacional.

“Creemos que las condiciones para abolir el maltrato en todas sus expresiones, están dadas. No debemos aplazar esta decisión enredándonos con proyectos que queriendo evitar la muerte del animal, solo prolongan su agonía pues el maltrato aún persiste…” señala Eduardo Peña líder reconocido del animalistas colombianos. 

El proyecto concertado con el Ministerio de Gobierno, que aboga por la abolición definitiva de las todas las expresiones de maltrato animal patrocinadas o toleradas bajo el esguince de la “expresión cultural”, hará tránsito en el Congreso en las próximas sesiones ordinarias. Ojalá los congresistas de todas las corrientes entiendan lo que significa, para una sociedad que quiere construir la paz, la superación de estas formas de violencia institucionalizada. Y que valoren el esfuerzo realizado por un sector de la sociedad que encarna la propuesta de respeto a todas las formas de vida.

   

 



[1] Léase estas dos joyas de la literatura taurófila: http://www.elespectador.com/noticias/nacional/solo-un-barbaro-no-distingue-entre-un-humano-y-un-anima-articulo-384540

http://www.semana.com/opinion/articulo/antonio-caballero-el-problema-detras-de-las-corridas-es-la-ignorancia/514300

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