Viernes, 09 Septiembre 2016 21:48

Los Acuerdos de Paz y los animales

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De los aspectos mas relevantes y menos publicitados de los Acuerdos de La Habana es el relativo a lo benéfico que será para la vida y el bienestar de los animales el fin de la guerra. Será imposible establecer cual ha sido el sacrificio.

De los aspectos mas relevantes y menos publicitados de los Acuerdos de La Habana es el relativo a lo benéfico que será para la vida y el bienestar de los animales el fin de la guerra. Será imposible establecer cual ha sido el sacrificio que las otras especies animales, además de la humana, han aportado a esta absurda guerra que felizmente está a punto de terminar.

En cada bombardeo en la selva, que arrasa miles de metros cuadrados de vegetación exótica, cientos de aves de diferentes variedades morían o perdían sus nidos. Monos, osos, tigrillos, dantas, en fin, toda la fauna que vive en la espesura de nuestra frondosa selva, perdieron su hábitat de manera súbita y en algunos casos irremediable.

Algo parecido sucedió en las tomas de pueblos o caseríos. Los animales de compañía o de corral vivieron el ametrallamiento indiscriminado y terminaban muertos o deambulando apabullados sin ninguna posibilidad de encontrar refugio o atención. Es común el testimonio de familias desplazadas que narran con tristeza como, además de sus enseres y en ocasiones sus propios familiares, los animales de compañía quedaron abandonados en la huida de la guerra.

 El envenenamiento de ríos, quebradas e incluso de tierras, resultado de los fenómenos asociados al conflicto como la siembra y tratamiento de cultivos ilícitos, de la minería en diferentes escalas, de la utilización de abrevaderos como armas de guerra, exterminaron millones de peces y produjeron resultados desastrosos para la vida en todas sus manifestaciones.

La utilización de animales en atentados terroristas o la instalación de minas antipersonal que cobraron la vida de animales de pastoreo o carga fueron  expresiones de la degradación del conflicto en su expresión mas cruel.

Es decir, en la espiral de la guerra varios miles de animales fueron arrancados de su entorno, abandonados o asesinados brutalmente en medio de bombardeos, ametrallamientos, atentados, ó fueron víctimas del tráfico ilegal de especies gestado al amparo de guerra.

Este infierno está a punto de terminar, por lo menos en su faceta mas brutal, cuando culmine por fin el conflicto armado. El cese de fuegos y hostilidades ya marcó un punto de quiebre que poco a poco restituye también a los animales la tranquilidad necesaria para retornar a sus entornos naturales y recomponer su vida. Pero se requiere consolidar los Acuerdos de Paz, pues estos permiten abordar la protección animal como componente clave del proceso de reconciliación con la naturaleza y los animales, empezando por la restauración de las condiciones mínimas para la normalización de la coexistencia de todas las especies. 

Las políticas públicas que de los Acuerdos se desprenden, permitirán dar un salto de calidad en la atención de los múltiples formas en que se expresa el maltrato animal en campos y ciudades de Colombia. La redacción final, en especial en lo atinente a la protección de la biodiversidad y la promoción de una cultura de respeto por la naturaleza (contenida en el Acuerdo sobre Reforma Rural Integral) y en lo referente a los Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial (PDET) dan amplio margen para fortalecer en todo el territorio nacional políticas públicas que favorezcan el bienestar de los animales. Será una importante tarea de toda la sociedad, en especial de los animalistas, hacer que la letra de lo acordado llegue a buen término y se complemente con los ulteriores desarrollos que tengan lugar en cada territorio.     

La ratificación del apoyo a la firma de los Acuerdos de Paz será otro aporte que los colombianos damos al planeta, en la búsqueda de una vida civilizada y armónica con todos los seres vivos.  

Por ello, votar SI en el plebiscito será la demostración cabal de nuestro compromiso con la causa animalista y la ratificación del profundo respeto por todas las formas de vida que debe guiar el futuro de Colombia.