Lunes, 03 Octubre 2016 15:57

El punto final está en nuestras manos

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Manos de paz Manos de paz Tomada internet
La realidad es que las elecciones ya pasaron y el resultado, en medio de todo, ha sido bastante claro: Colombia, en su momento decisivo de la historia, está en una polarización sin precedentes. Ante la incertidumbre quedan para algunos muchas lágrimas y para otros algunas sonrisas, pero al final, una misma pregunta para todos: ¿Y ahora qué?
 
Aunque hubiese ganado el SÍ por 60.000, 100.000 o 200.000 votos, sería imposible callar la polarización en la que vive la ciudadanía que si sale a votar. Sorprendentemente, tanto en las filas del Uribismo, aquellos que habían desarrollado una campaña llena de mentiras a medias en contra del acuerdo de Paz, como también en las filas de la guerrilla de las FARC y del Gobierno Nacional, todos coinciden en la necesidad de dialogar y llegar finalmente a un acuerdo que nos cobije a todos y todas; otra cosa ya, es que esto sea posible. Escuchar a Francisco Santos, aquel que hasta hace una semana hablaba en los términos de “narcoterroristas”, referirse al jefe de las FARC por su nombre de pila, marca un precedente que no puede ser obviado por aquellos que hemos sido sus más férreos críticos. Está claro que la apuesta del Uribismo estará en ponerse la palomita de la Paz, mientras sea necesario, siendo ahora el tercer interlocutor en el complejo camino de un proceso de Paz, e intentar así reafirmar esa posición determinante que las urnas les dio. Igualmente, la disposición inicial de los jefes del grupo guerrillero continúa estando en la afirmación del diálogo como única herramienta para hacer política, y esto, también debe ser tenido en cuenta. 
 
Por ello mismo, nosotros y nosotras, quienes hemos dejado la piel y el alma por lograr la refrendación del acuerdo, no podemos desfallecer y tenemos que empezar a tener una lectura racional y estratégica frente a lo que se viene. Es en este sentido que el diálogo, en este momento crucial de nuestra historia, debe ser directo y en aras de construir puentes entre las dos mitades que constituyen a este país y que quedaron reflejadas en la votación del pasado 2 de Octubre. La decisión sobre el futuro de nuestro país sigue en nuestras manos y dependerá de la ciudadanía democrática que no sea utilizada, el ahora discurso de la paz del Uribismo, como un mecanismo más para tensar la cuerda de la ilusión de la paz hasta las decisivas elecciones presidenciales que se harán dentro de dos años. Tal y como dijo Humberto de la Calle, la paz no fue derrotada, y esto seguirá siendo así mientras la defendamos como nuestro derecho supremo, como nuestra utopía que no puede ser arrebatada. Nuestra movilización y las acciones diarias, serán claves para que el país no siga en este limbo, y a su vez, no sea perpetuado por dos años más hasta las elecciones presidenciales. La paz es ahora el camino que no tiene marcha atrás, la ruta donde irremediablemente todo el país, independientemente de su ideología, tendrá que transitar. Dependerá de nuestra fuerza y convicción, del arte y la esperanza que nos cobije, del compromiso por la acción, que la incertidumbre no se extienda demasiado tiempo y forcemos así a que en este sangrante capítulo de nuestra historia, sea escrito no un <<punto y seguido>> o un <<punto y aparte>>, sino en definitiva, un <<punto final>>. 
 
 
 
 

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