Viernes, 25 Noviembre 2016 18:05

La hora de la responsabilidad

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La firma mas esperada por los colombianos La firma mas esperada por los colombianos Periodico Excelsio Internet
  
Fue una hora en la que, esta vez sí, se daba la largada a una nueva etapa de la historia de Colombia.
La sobriedad del evento estuvo acorde con la importancia del mismo. La brevedad y profundidad de los discursos fue destacable. El presidente traslucía toda su emoción sabiendo que era el punto más alto de años de trabajo por la paz. Rodrigo Londoño, ya exguerrillero, reflejó mientras intervenía toda la serenidad y la preocupación por lo que viene. Atrás, en las sillas del estrado principal, los rostros adustos de los negociadores de Gobierno y FARC revelaban la responsabilidad asumida ante el país y el mundo.
El lapso transcurrido entre Cartagena y  el Colón sacó a flote todas las virtudes y todas las mezquindades que están en juego. Se comprobó que a pesar de todas las distancias (políticas, ideológicas, culturales) que existen en los equipos negociadores, que representan corrientes políticas y sectores sociales muy diferentes, la voluntad de encontrar caminos que nos saquen de la guerra. Los unos y los otros pusieron todo su empeño en sacar adelante el proceso que se consideraba sellado con los textos acordados antes de la firma de Cartagena. Londoño resumió ese espíritu señalando: “Con este Acuerdo no se deponen posiciones ideológicas, políticas o de conciencia, sólo ponemos fin de manera definitiva a la guerra. Para confrontar civilizadamente las contradicciones.”
Fue la constatación de la responsabilidad asumida. 
Pero también se evidenciaron de las mezquindades que aún conservan en el alma de algunos compatriotas. Las reuniones de ajuste de los textos echaron luz en los entresijos de la conciencia de los líderes de opinión que se oponen al Acuerdo de Paz.
Algunos sectores, las Iglesias por ejemplo, mostraron su conformidad con los ajustes, señalando incluso que “a la guerrilla no es posible pedirle que ceda más” y cerrando de forma seria su intervención es las rondas de ajuste de los textos . 
 Pero el ejercicio de integración de los temas que plantearon sectores que acompañaron el NO, dejó ver hasta donde el compromiso con el logro de la paz era sincero. Permitió ver, a quienes no lo habían hecho, que las demandas del núcleo duro de la oposición a la paz no tenía por objeto mejorar el texto para acompañar “a la Patria en su marcha hacia la paz”, sino que su mira está puesta en impedir a toda costa la firma la puesta en marcha del Acuerdo. 
Sus preocupaciones no se concentran, como algunos piensan, en ganar las elecciones del 2018. Su meta es sabotear y entrar en la dinámica que se evidenció en la sesión del Senado inmediatamente después de la firma: zambras, gritos, convocatorias a la “resistencia civil”. Aunque han dicho que estarán en los debates para “corregir” el Acuerdo, ya se sabe que su meta es “hacer invivible la Republica” ya.  Veremos que de propuestas “de fondo para salvar la Patria” poco o nada se sabrá en el Senado. Se concentrarán en cerrar puertas y sabotear las sesiones para vender la idea de que no se les escuchó.
Con ese panorama de fondo transcurrió la hora del evento del Colón. Fue la hora en que se concentró lo trabajado en los años de negociaciones, de acercamientos y aclaraciones entre el establecimiento y la insurgencia. Fue una hora en la que el país vio concentrada la esperanza y se definieron las responsabilidades que cada quien asume hacia un futuro en Paz.
 
 
 
 
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